Prevención de riesgos: formación imprescindible para empresas

Nadie quiere recibir un correo de Recursos Humanos citado a una reunión de “urgencia” porque alguien, digamos, ha confundido la escalera con la montaña rusa. Y es que, aunque pueda sonar a comedia, la realidad muchas veces supera a la ficción en aquello de los accidentes laborales. Por eso, el curso prevención de riesgos en A Coruña se ha vuelto imprescindible en la agenda de cualquier empresa que aspire a sobrevivir en el competitivo y, a veces, accidentado, mundo empresarial gallego. Porque, seamos claros, los imprevistos pueden ocurrir en cualquier momento, pero estar preparados no sólo es una obligación legal, sino el billete dorado hacia un entorno más seguro, productivo y, por qué no decirlo, con menos sobresaltos.

Abordar la Prevención de riesgos requiere algo más que imprimir carteles con señales de peligro o pegar un par de advertencias sobre cómo usar la fotocopiadora sin acabar en el hospital. La formación va mucho más allá de las formalidades y tiene un impacto directo y medible en el rendimiento y la estabilidad de la plantilla. El famoso “esto no me va a pasar a mí” que a veces resuena en las cafeterías antes del inicio de la jornada, puede convertirse en una tragicomedia cuando falta información, formación y sensibilización sobre los riesgos. No hay que buscar datos en informes estadounidenses de los años ochenta: basta con asomarse a la actividad diaria de cualquier empresa para ver cómo un pequeño despiste puede convertirse en una anécdota para contar… si el final es feliz, claro.

La legislación española lo deja claro: las empresas tienen la responsabilidad indelegable de garantizar la seguridad y la salud de sus trabajadores. Ignorar este mandamiento puede salir caro, y no sólo por las sanciones económicas que la Inspección de Trabajo puede poner encima de la mesa. Cada accidente supone perder tiempo, recursos y, sobre todo, confianza, minando la moral de equipos que se ven, de repente, desprotegidos. Implícitamente, quien lidera está enviando un mensaje: aquí no valoramos lo suficiente tu bienestar. Ahora imagina cambiar ese mensaje por: aquí inviertes en ti, en tus compañeros y en el futuro del equipo. Eso suena a melodía para los oídos de cualquier empleado que no quiere que el antiinflamatorio sea su mejor amigo.

¿Sabías que una buena formación en prevención puede incluso disparar la motivación y el compromiso en la plantilla? Es como si todo el mundo pasase a sentir que tiene una capa (invisible) de superhéroe. Y es que el famoso dicho popular “mejor prevenir que curar” cobra un sentido profundo cuando el lugar de trabajo es un entorno seguro, donde los empleados sienten que su seguridad no es sólo una frase corporativa vacía, sino una realidad. Los cursos cuentan con una parte teórica, sí, pero lo jugoso llega con la práctica: simulacros, ejercicios y hasta anécdotas que suelen derivar en carcajadas (y alguna que otra cara roja cuando alguien se da cuenta de que llevaba toda la vida usando mal una herramienta).

En A Coruña, la formación en prevención tiene un sabor muy local: aquí el clima, el sector servicios, la industria ligera y el mar ponen su propio acento a las posibles situaciones de riesgo. La capacitación específica evita sustos en oficinas, almacenes y hasta entre los fogones de los restaurantes. Y no, no es un recurso de marketing inventado: una empresa que apuesta por un buen curso prevención de riesgos está anticipándose a los problemas, pensando en la continuidad del negocio y, sobre todo, cultivando una cultura organizacional de largo recorrido. Por mucho que cueste admitirlo, toda la tecnología, el talento y la creatividad de una compañía pueden venirse abajo si falta algo tan básico como la seguridad.

Al final, tomar conciencia de la Prevención de riesgos es una de esas inversiones que marcan la diferencia entre improvisar y liderar con responsabilidad. Las empresas que invierten en la capacitación dejan menos espacio a la improvisación y más margen para el desempeño brillante. La formación en prevención convierte a los empleados en agentes activos de su propio bienestar y de la buena marcha de la empresa, algo que se nota en el ambiente (y en la cuenta de resultados). Porque, aunque parezca un tópico, la mejor anécdota es la que no ocurre, y en eso la formación es la mejor compañera de aventuras para cualquier organización coruñesa que quiera mirar al futuro sin sobresaltos.

Postproducción, la especialización para amantes de la técnica

Cuando alguien dice que quiere dedicarse al cine solemos pensar que quiere actuar o dirigir. Pero el séptimo arte esconde una gran cantidad de profesiones técnicas que hacen que la magia sea posible y que lo que vemos en la gran pantalla tenga el formato que finalmente tiene.

Antes de comenzar con el rodaje de una película son muchos los aspectos que se deben de debatir y de resolver: los colores que se van a utilizar, los lugares para rodar exteriores e interiores, los decorados, el vestuario etc.

Durante el rodaje, además de los actores y del director hay toda una serie de profesionales que se encargan de que todo quede perfecto, de que la luz sea la adecuada y de que cada fotograma sea perfecto. Todo debe de encajar para que al ver la película el espectador no vea como, por ejemplo, de un fotograma a otro la luz cambia debido a que han pasado horas en tiempo real de rodaje.

Pero, una vez que los actores ya están de vuelta en sus casas, todavía quedará mucho trabajo que hacer para que las horas y horas de filmación acaben siendo una película con un metraje comercial y que tenga sentido.

La postproducción y el montaje son dos trabajos de carácter técnico que se llevan a cabo una vez que se ha terminado de rodar y en ambos casos tienen un gran peso y responsabilidad en el resultado final de la película. Para los amantes de la técnica, para esas personas que son capaces de estar horas y horas analizando cada imagen con meticulosidad para que todo encaje a la perfección y para que la película tenga el ritmo buscado, el Master en Postproducción es la especialidad perfecta.

Gracias a estos estudios, el alumno tendrá las herramientas que necesita para poder realizar los diferentes trabajos de postproducción, siempre bajo los dictados del director y del productor, y conseguir que la película se convierta en lo que todo el mundo esperaba. Tal vez incluso en algo mejor. No son pocas, de hecho, las cintas que se han salvado de ser un desastre gracias a un gran trabajo de postproducción tras un rodaje caótico en el que nada quiso salir como se esperaba.

Si has cursado estudios relacionados con el cine y ahora buscas una especialización técnica, el Master en Postproducción es una excelente opción que deberías de valorar.

Dejar de soñar 

“Tienes que dejar de soñar, si sigues por ese camino te darás un tortazo”. Mi primera escuela de cine fue una experiencia muy negativa. Apenas estuve unos meses por unos temas personales, pero además no logré empastar con el ambiente que allí viví, ni con la mayoría de compañeros ni con buena parte de los profesores. Es cierto que llegué con demasiados ‘pájaros en la cabeza’ pero creo que fueron demasiado duros conmigo. 

El cine para mí siempre ha sido una forma de soñar, de aislarme de la realidad. Muchos de mis directores preferidos se refieren de esa manera al séptimo arte y trataba de seguir su ejemplo. Pero es evidente que no todos podemos tener un talento único. También hay que aprender la técnica, clavar los codos y, en suma, aprender el oficio. De alguna manera, eso era lo que me estaban diciendo en la escuela de cine, aunque considero que no con las formas adecuadas.

Pero el tiempo pasa y uno va perdiendo un poco la candidez se da cuenta que esto no solo es arte, sino que también es trabajo. Y si se quiere trabajar de algo hay que esforzarse y no solo tener fe. Porque yo de imaginación iba sobrado pero un poco menos de esfuerzo. Con el tiempo, opté por cursar un Master en Dirección Artística para Cine en Madrid con el objetivo de dirigir mi carrera hacia un ámbito más concreto. La cuestión es que aparcaba de momento mis sueños de ser el mejor director desde Orson Welles y trataba de desarrollar algunas de mis aptitudes de forma más profunda.

Por ejemplo, uno de los aspectos que se desarrollaban en el master era la tecnología aplicada al diseño. Se trataba de ponerse con una serie de programas usados en diversos sectores laborales pero que también se aplican al cine o la televisión. Hace unos años jamás me hubiera planteado estudiar ‘programas para hacer cine’, pero una vez que los probé me di cuenta de la importancia que pueden adquirir en nuestra época.

También ayudó en este Master en Dirección Artística para Cine en Madrid el hecho de que algunos profesores fueran realmente empáticos y entendieran las particularidades de mi formación previa y mi talento. Solo así puedes sentirte seguro en una actividad de formación.

El arte, tu profesión

Las diferentes profesiones relacionadas con el cine, la interpretación, la pintura o las artes digitales son algunas de las enseñanzas que se pueden cursar en la escuela de arte en Madrid. Porque, aunque hay quién dice que el artista nace, lo cierto es que, como todo en esta vida, también se hace y es preciso trabajar las cualidades que se puedan tener de forma natural para lograr destacar en la profesión elegida.

Ser creativo y tener cualidades para las artes es algo importante a la hora de elegir profesión, pero estos dones tienen que trabajarse y pulirse para que brillen como es debido. La vocación por si sola no llega para triunfar en un mundo para el que muchos creen valer, pero pocos están dispuestos a sacrificarse y formarse para ganarse su puesto.

Las formaciones relacionadas con el arte no pueden ser exclusivamente teóricas, también deben de ser prácticas. De esta manera, la persona puede conocer cómo será su trabajo realmente cuando abandone la escuela y contar con una experiencia que le servirá como presentación cuando trate de conseguir su primer trabajo.

Poder presentar trabajos fotográficos de gran calidad, un corto hecho por uno mismo o trabajos de actuación cuando se presenten a un proceso de selección hablará de su profesionalidad y distinguirá del resto a los alumnos de estas escuelas.

Además de los docentes especializados, en las escuelas de arte también hay profesionales que destacan en cada uno de los campos y que colaboran con charlas, conferencias o clases magistrales para ayudar a los aspirantes a conocer cómo es la realidad de estas personas, cuáles son sus métodos de trabajo y, tal vez, descubrir algunos de los trucos que los han llevado a la fama.

Dado que se acaban conociendo a muchas personas relacionadas con las profesiones relacionadas con las artes, es fácil conseguir contactos para poder comenzar la andadura profesional y dar esos difíciles primeros pasos en un mundo muy competitivo, pero que lejos de lo que se pueda pensar, aprecia mucho la formación y la profesionalidad y la tiene muy en cuenta a la hora de dar una oportunidad laboral.

La posibilidad de cursar grados y másters en este tipo de escuelas permite que los alumnos se formen de una manera integral y que adquieran la mejor preparación. Además, periódicamente se añaden nuevas titulaciones, como las que están previstas para el curso 21/22 relacionadas con la música o con los videojuegos.