La pesquería sostenible es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y preservar los ecosistemas marinos. A través de los sellos y ecoetiquetas de MSC, ASC o FOS, se informa al consumidor sobre el origen responsable de los pescados y mariscos comercializados, desincentivando así la compra de productos obtenidos mediante la sobreexplotación pesquera. Con diferencia, la certificación pesca más reconocida es el sello azul otorgado por la Marine Stewardship Council. Su objetivo es certificar la captura salvaje y respetuosa con el medio ambiente del pescado en cuestión.
Asimismo, este sello presta atención a las técnicas de captura y el cumplimiento de las normativas locales y globales. Otro de sus cometidos es asegurar la trazabilidad de cada producto.
Por su parte, el sello verde de la Aquaculture Stewardship Council concentra su labor certificadora en los pescados criados en cautividad. Su campo de acción, pues, son las granjas acuícolas. Estas instalaciones han demostrado ser perjudiciales cuando funcionan con modelos intensivos, abusan de las sustancias químicas y, en definitiva, influyen negativamente en la ‘salud’ de su entorno acuático. Detrás de su creación se encuentran dos siglas famosas, la organización WWF y la IDH (Iniciativa de Comercio Sostenible).
Menos conocida para el consumidor español, la certificación Friend of the Sea evalúa los productos pesqueros tanto de la acuicultura como de la pesca salvaje. Al igual que los sellos de MSC y ASC, este distintivo de la fundación creada por el italiano Paolo Bray se propone reducir la huella de carbono, combatir la sobrepesca y velar por la responsabilidad social.
Entre los sellos de origen y alcance nacional, destaca el de Crianza Mares y Ríos de España, impulsado por la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (APROMAR). Su presencia en pescados y mariscos indica al consumidor que el producto posee una frescura óptima y ha sido obtenido con artes y métodos respetuosos con el medio ambiente.