España, la segunda mayor potencia turística del mundo

Después de Francia y por delante de Estados Unidos, Turquía e Italia, España es la mayor potencia turística a nivel internacional. Su gastronomía, fiestas, monumentos, naturaleza y una larga lista de atractivos dan razones sobradas para entender este liderazgo. Como resultado, gran parte de su patrimonio histórico y natural lidera rankings individuales, como el editado por The Guardian que declara a playa de rodas mejor playa del mundo o la elección de Valencia como mejor ciudad para vivir según la plataforma InterNations.

Con más de ochenta y tres millones de turistas anuales, España se sitúa en el segundo puesto entre las naciones más visitadas, según datos de la OMS. Su extenso litoral, de ocho mil kilómetros de costa, eleva el interés por sus playas y actividades náuticas, que además pueden disfrutarse durante más días al año gracias al clima mediterráneo.

La Alhambra de Granada, la Sagrada Familia de Barcelona, la muralla romana de Lugo, etcétera: el patrimonio español presume de poseer un gran número de bienes reconocidos por la Unesco. En ellos se combinan estilos y culturas del mundo árabe, cristiano, romano y germánico, y su estado de conservación es admirable. Sirva de ejemplo la Naveta des Tudons en Menorca, con más de tres mil años de antigüedad.

Otro motivo que explica la superioridad turística del territorio español se encuentra en las cocinas y recetarios: la paella valenciana, la tortilla de patatas, el jamón ibérico, el pulpo a la gallega y otras exquisiteces ponen de manifiesto la diversidad de esta gastronomía.

Por otra parte, la conectividad de transporte añade otra de las claves del éxito del turismo español. Sus principales aeropuertos (sin olvidar grandes hubs como Barajas o El Prat) se comunican con la red de alta velocidad ferroviaria (AVE). Asimismo, su red de carreteras supera los diecisiete mil kilómetros de extensión entre autopistas y autovías.